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Una joven empresaria cafetera con sabor familiar

Astrid Caicedo: una joven cafetera con visiu00f3n de empresaria y sabor familiar

Para Astrid Carolina Caicedo Du00edaz, de 15 au00f1os, su familia lo es todou2026 o casi todo.

Estudia en la instituciu00f3n educativa rural Bosconia sede A, donde cursa el grado 10. Sus pasatiempos favoritos son escuchar mu00fasica, bailar y pasar largas horas leyendo sus libros favoritos.

Su familia estu00e1 conformada por sus padres Fredy Caicedo y Ana de Dios Du00edaz, sus dos hermanos, Laura Nataly y Fredy Alberto, y sus sobrinos Sofu00eda y Rubu00e9n. Todos llevan consigo la sabiduru00eda de generaciones dedicadas a la tierra: a pesar de los desafu00edos y a veces hasta las inclemencias del tiempo, su perseverancia nunca desfallece.

Como ocurre con muchas otras familias cafeteras en Colombia, la orografu00eda del pau00eds representa un desafu00edo constante. Para llegar a la finca familiar, ubicada en la vereda Cuchilla Alta, en zona rural de Bucaramanga, cerca de la represa homu00f3nima, se deben recorrer sinuosos caminos flanqueados de arboles frondosos e imponentes montau00f1as, por lo que llegar hasta su vereda con proyectos como Una nueva generaciu00f3n de empresarios del cafu00e9, del cual Astrid es beneficiaria, es doblemente meritorio.

Hace algu00fan tiempo, con pala y balde en mano, Astrid y su padre se adentraron en varios puntos estratu00e9gicos de la finca para tomar muestras representativas del suelo, etiquetarlas en una bolsa y enviarlas para ser analizadas, todo ello con el fin de mejorar la productividad y la sostenibilidad de sus cultivos de cafu00e9.

Su padre es un caficultor muy participativo en el municipio, un hombre fuerte y trabajador, con manos curtidas por el sol y la tierra. Se levanta temprano cada du00eda, antes de que salga el sol, para empezar su jornada en el campo. Su rostro refleja determinaciu00f3n y responsabilidad, sabiendo que su trabajo da de comer a su familia. Es un ejemplo de sacrificio y dedicaciu00f3n para sus hijos, quienes lo ven como un hu00e9roe que labra el futuro con sus propias manos, siempre con amor por la naturaleza.

Y de este buen ejemplo es que Astrid ha heredado su compromiso y tenacidad para sacar adelante su propio proyecto como beneficiaria del proyecto Una nueva generaciu00f3n de empresarios del cafu00e9.

Astrid es el reflejo vivo de cada surco arado y cada fruto cosechado por sus padres, con el entusiasmo adicional de que ella ahora tambiu00e9n se veru00e1 beneficiada con sus propias plantas de cafu00e9 gracias al proyecto.

u201cLo que mu00e1s valoro del proyecto es que es muy integral, pues nos ayudan y nos guu00edan en todo el proceso, desde el establecimiento de los cultivos, pasando por su adecuada fertilizaciu00f3n gracias a anu00e1lisis de suelos, y capacitaciones muy u00fatiles para obtener un buen productou201d, reconoce.

En la estaciu00f3n experimental de Cenicafu00e9 ubicada en Floridablanca, Astrid participu00f3 en una serie de actividades educativas y pru00e1cticas, incluidos talleres sobre manejo de cultivo sostenible, manejo integrado de plagas y enfermedades, y mu00e9todos de cosecha y procesamiento del cafu00e9.

En el terreno de la estaciu00f3n, pudo poner en pru00e1ctica lo aprendido, trabajando con otros chicos del proyecto para aplicar nuevas tu00e9cnicas y hacer frente a desafu00edos comunes.

Y tras cada capacitaciu00f3n, Astrid vuelve a su finca con conocimientos y habilidades reciu00e9n adquiridos y una renovada inspiraciu00f3n para cultivar cafu00e9 de forma sostenible y mejorar su calidad de vida.

Todo esto le ayuda a mirar el futuro con optimismo, confiada en que ella tambiu00e9n se convertiru00e1 en una nueva empresaria del cafu00e9, para su propio beneficio, el de su familia y el de su comunidad.

u201cMe entusiasma mucho que gracias a todo el apoyo del proyecto podru00e9 seguir dedicu00e1ndome al cafu00e9, como mi familia, pero con mu00e1s herramientas y conocimientou201d, agradece.